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ÁVILA

Bohoyo

Bohoyo

Se encuentra en la zona occidental de la provincia de Ávila, junto al límite que separa esta provincia de la de Cáceres, ya en Extremadura, y no muy alejado de Salamanca.

En las estribaciones de la Sierra de Gredos, el núcleo de Bohoyo se alza a una altitud que supera los 1.130 metros sobre el nivel del mar, por lo que presenta unas condiciones climáticas especiales caracterizadas por unas temperaturas bajas y nieves durante los meses de invierno.

Se tiene primera noticia documenta de esta villa en el siglo XIV, año 1331. Desde el 1833 la estructura administrativa de España, por obra de Francisco de Burgos y Olmos, cambia del régimen señorial al provincial que hoy conocemos, por lo que Bohoyo dejó de tener jurisprudencia propia para administrarse por la de El Barco de Ávila.

Entre sus lugares de interés está la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XV realizada bajo el estilo gótico y la Ermita de San Ángel.

Bohoyo permite al visitante hacer rutas en su entorno natural para conocer puntos como la Garganta de Bohoyo.

Candeleda

Candeleda

Candeleda se sitúa en el valle del Tiétar, al sur de la provincia de Ávila. Está situada en la ladera sur de la Sierra de Gredos, a 432 metros sobre el nivel del mar, por lo que tiene un microclima con un rango térmico mediterráneo de inviernos suaves y veranos calurosos, con temperaturas medias en verano de 26 °C. El municipio cuenta con los núcleos de población de Candeleda y El Raso, el segundo una pedanía.

De origen medieval, la localidad recibió el título de villa de Enrique III en el año 1393. Candeleda está relacionada, en su economía y su cultura, con el valle del Tiétar, en Castilla y León; con la comarca de La Vera, en Extremadura; así como con la Campana de Oropesa y la ciudad de Talavera de la Reina, en Castilla-La Mancha.

Las fiestas y romerías en honor a la patrona del pueblo, la Virgen de Chilla, se celebran el segundo domingo de septiembre, aunque también forman parten de la tradición local las Fiestas de la Vela, que tienen lugar la siguiente semana.

Cardeñosa

Cardeñosa

Cardeñosa es un pueblo situado a 12 km de Ávila, de unos 500 habitantes y con mucha historia.

Cuenta con numerosos monumentos, desde un castro celta del siglo XII A.C. hasta un Calvario considerado uno de los mejores del mundo.

El pueblo tiene un gran patrimonio. El camino de Santiago pasa por su término municipal. Además, de una calzada romano-medieval, posee una iglesia del siglo XVI

En Cardeñosa se ubica también la casa en la que se supone que murió el Infante Alfonso.

El pueblo, que ha vivido de la cantería, tiene enormes vestigios por todo su territorio.

En el mes de septiembre, suelen celebrarse congresos sobre su castro y varios yacimientos arqueológicos del municipio.

Cuevas del Valle

Cuevas del Valle

El pueblo nació al lado de un camino, era una calle y al lado surgieron posadas para atender a los transeúntes que, con la trashumancia y la arriería, pasaban continuamente. Las cuevas se construyeron ante la necesidad de conservar los productos durante todo el año. En invierno, con el puerto nevado, era imposible acceder a la sierra para cambiar el aceite o el vino por el grano o las patatas (trueque). Era una economía de autoabastecimiento y eso hacía necesario conservar víveres para todo el año, el maíz, los pimientos, los ajos, etc., se enristraban y se secaban para evitar que se pudriesen.

Las casas se construían con los materiales que hay en el entorno: piedra (granito), madera y adobe para hacer ladrillos. La planta baja de piedra para dar solidez a la casa, la primera planta entramada de madera y adobe o ladrillo y el “sobrao” o desván hecho con madera y cubiertos de teja cerámica árabe. Ventanas pequeñas porque hace frío y chimeneas grandes para calentar la vivienda…

Entre los monumentos de Cuevas del Valle destaca la Ermita de la Virgen, que acoge la imagen de la patrona del pueblo, la Virgen de las Angustias; la ermita de San Antonio, que alberga al patrón de los animales y cuenta con un retablo mudéjar de ladrillo; o la Iglesia de Nuestra Señora de la Natividad, con importantes imágenes como una Inmaculada de la escuela de Gregorio Fernández.

La localidad cuenta también con una calzada romana construida entre los siglos I y II a.C., que todavía hoy se utiliza para la trashumancia.

En el entorno del río, el propietario de un restaurante de la localidad ha creado un “Bosque Encantado”, un pequeño jardín botánico en el que todas las especies vegetales están acompañadas de un cartel con su nombre.

Actualmente, el Ayuntamiento organiza una carrera el primer fin de semana de agosto con 500 metros de desnivel positivo que ha llegado a congregar 400 participantes de edades entre los 4 y los 80 años. En 2022 será su 15.ª edición.

Guisando

Guisando

Guisando es un pueblo abulense situado en la ladera sur del Parque Regional de la Sierra de Gredos.  A los primeros pobladores celtas de la zona les sustituyeron los romanos, visigodos y árabes. Posteriormente, con la reconquista se establecieron asentamientos de gentes procedentes de Ávila, Navarra, Aragón, Burgos, etc., que dieron origen a la población actual.

 En 1974 fue declarado Conjunto Histórico Artístico y Pintoresco. Su belleza se refleja en calles estrechas y empinadas, en plazas irregulares y en las casas de mampostería con tejados árabes. Conserva en sus calles estructuras antiguas de la arquitectura tradicional. También merecen mención las fuentes, las chimeneas y los remates en los tejados. Su iglesia moderna centra su interés en las imágenes y en el retablo de la Capilla Mayor cuidadosamente restaurado.

El clima en Guisando es templado y cálido, lo que conlleva a unas temperaturas suaves y diversidad de flora. Cabe resaltar que tiene uno de los índices de pluviosidad más altos de España. Cuenta con una amplia flora y fauna, pero la representante por excelencia es la cabra montés, animal característico de la Sierra de Gredos.

Aunque Guisando tiene orígenes ganaderos, esta actividad ha dejado de ser el principal sustento de sus vecinos.  En cuanto a la agricultura, se basa principalmente en los frutales y, en especial, en las plantaciones de cerezo, castaño e higuera, sin olvidar el aceite, ya que el olivo ha sido desde hace siglos el árbol por excelencia en el Valle del Tiétar.

La Adrada

La Adrada

La Adrada, municipio de la provincia de Ávila situado a los pies de la Sierra de Gredos y a 624 metros de altitud. Su situación estratégica, a menos de una hora de Madrid, Toledo y Ávila, le convierten en la puerta de entrada a su comarca.

Se trata de un paraíso mágico en pleno corazón del Valle del Tiétar, que mezcla la tradición y la cultura en un entorno natural único rodeado de naturaleza. Su envidiable entorno natural permite la realización de numerosas actividades al aire libre como el senderismo, la práctica del mountain bike, pasear por sus puentes romanos, disfrutar de las aguas cristalinas del Charco de La Hoya o darse un chapuzón en la Presa de La Pinara.

La Adrada es cultura, es historia y es villa desde el año 1393, cuando el Rey Enrique III concedió el villazgo al “lugar de La Adrada”. Rodeado de leyendas, es mágico en cada uno de sus rincones y su Castillo del siglo XIV es testigo de siglos de historia. Una de las muestras patrimoniales más valiosas de la arquitectura medieval en la provincia, recientemente ha sido incluido en la Red Nacional de Patrimonio Histórico. Una impresionante fortaleza del siglo XIII situada en el Cerro del Torrejón y que alberga en su interior el Centro de Interpretación Histórica Valle del Tiétar.

Junto con el Castillo, las llamadas Escalerillas, la Calle Larga, La Ermita de la Yedra y la Iglesia de El Salvador, o la Casa del Tio Talís, se reúne en La Adrada todo un conjunto  Patrimonial que hace de su centro histórico un catálogo insuperable de arquitectura tradicional.

La Adrada es tradición y folclore, es la unión de sus vecinos transmitiendo el arraigo por su tierra generación tras generación. Fiestas, gastronomía y cultura  en torno a la Virgen de la Yedra, San Blas y El Salvador, donde poder degustar sus bollos de San Blas, los quesos de su quesería artesanal (especialmente el Monte Enebro), y sus riquísimas morcillas de arroz, regado todo con vinos de su Valle.

Un cóctel de emociones, lugares mágicos para una estancia inolvidable.

Mombeltrán

Mombeltrán

Mombeltrán, Villa desde el año 1393, se encuentra situada en pleno Valle del Tiétar, en el denominado Barranco de las Cinco Villas, desde donde se puede admirar uno de los paisajes más impresionantes de la vertiente sur de la Sierra de Gredos.

La Villa posee una gran variedad de terreno que alterna la pradera, los pinares y las huertas  escalonadas con sus amplios cultivos de viñas, olivos, higueras y limoneros.

Mombeltrán está coronado por uno de los más bellos castillos de la geografía española, propiedad de los Duques de Alburquerque. Fue erigido por Beltrán de la Cueva, duque en el siglo XV, dando nombre al municipio hasta entonces denominado Colmenar de las Ferrerías.

La gran cantidad de monumentos como su Iglesia parroquial de San Juan Bautista (siglo XIV y XV), el antiguo Hospital de San Andrés que data de 1517, el símbolo de justicia en la villa denominada ‘La Cruz del Rollo’ y el Parque y Ermita de Nuestra Señora de la Soledad, son lugares de interés y un regalo para la vista.

Lleno de historia y tradiciones populares en sus calles y casas blasonadas, Mombeltrán es parada obligada para el viajero, que encontrará en él un paraje acogedor para el descanso y buena mesa,
haciendo de la visita un recuerdo inolvidable.

Pedro Bernardo

Pedro Bernardo

Pedro Bernardo es un pueblo situado en la ladera sureste de la Sierra de Gredos. Es conocido como ‘El Balcón del Tiétar’, ya que el municipio se encuentra en una ladera desde la cual se divisa el valle del río Tiétar. Además, debido a esta situación, todas sus calles se encuentran en cuesta, dándole así un especial atractivo.

Pedro Bernardo está declarado Conjunto Histórico. Su principal fuente de ingresos es el turismo.

Sus fiestas patronales son el 15 de agosto ‘San Roque’ y el 14 de septiembre ‘El Santísimo Cristo de la Vera Cruz’.

San Juan del Olmo

San Juan del Olmo

Grajos, hoy San Juan del Olmo.

Así empieza su pasodoble, porque a pesar del cambio de nombre que sufrió el pueblo, sus habitantes siempre serán grajenses, grajos de corazón.

San Juan del Olmo no es solo un conjunto de casas, no es solo un lugar material y objetivo, sino que tiene alma, un alma con miles de años, miles de vivencias, recuerdos, vidas enteras que comenzaron y acabaron aquí, tradición, cultura, costumbres, familia. Como una gran familia, generaciones y generaciones han llenado estas calles de vida, de esperanza, de ilusión, han trabajado siempre unidas, buscando lo mejor para el pueblo y sus habitantes, compartiendo y convirtiéndose en ejemplo de solidaridad.

Quizás tiene que ver con que es un pequeño pueblo, escondido en la Sierra de Ávila, tras el Alto de las Fuentes, que cobija a una de sus joyas más preciadas: la Ermita de la Virgen de las Fuentes. Esta ermita, además de ser una auténtica obra de arte arquitectónico, es y ha sido el amparo y consuelo de los grajenses desde que su imagen fue encontrada por un pastor en una laguna cercana. Bajo sus piedras nace el río Almar y las leyendas que la rodean cautivan a cualquiera, como poco es magia.

Bajando un poquito el puerto, entre montañas, piedras y mucha sierra, se encuentras este montón de casas de piedra, con sus tejados a dos aguas y sus típicos portalillos. Es increíble cómo la arquitectura es capaz de transportarte a tiempos pasados, cómo es capaz de albergar tanta vida y tantas historias y alimentarse de ellas para transmitir su energía a cualquiera que acuda.

Además, este pueblo siempre ha sido ganadero, más ganadero que agricultor, pues el terreno escarpado de la sierra, lleno de enormes rocas, cuestas, desniveles, etc., no es el mejor para grandes cultivos. Es digno de admirar lo felices que viven aquí los animales: vacas, ovejas, burros, caballos, todos ellos pastando apaciblemente y en perfecta armonía. A pesar de ello, todo terreno útil se labraba y todas las familias tenían (y la mayoría siguen teniendo) sus propios huertos para abastecerse durante el año.

Gracias a ello se conservan muchas herramientas y construcciones que, para la mayoría, hoy ya viven en el olvido y que aquí se cuidan como oro en paño: los potros para errar, la noria, los molinos, el trillo… Los restos  materiales de su historia, en definitiva. Y es increíble poder conocer el pasado a través de ellos y compararlo con el presente.

Los abuelos cuentan miles de historias y anécdotas, en las que tenían que irse a otros pueblos en burro para vender la ropa que tejían, la leche que ordeñaban o los quesos que hacían y cómo el señor más rico del pueblo ponía la radio del coche en la plaza para que todos escuchasen las noticias de la guerra. La vida era más dura que ahora y los medios mucho más reducidos y aun así no tenían menos de lo que tenemos ahora. Quizás tenga que ver su localización con la solidaridad que caracteriza esta zona, en la que la única forma de avanzar es hacerlo juntos, acogiendo y ayudando a cuantos lo necesiten y arrimando siempre el hombro para hacer de este pueblo cada día un lugar todavía mejor. Esa es la esencia del carácter serrano.

San Juan del Olmo es un pueblo precioso, abrazado y acunado por la Sierra de Ávila, con un estilo serrano arquitectónico cuidado y mantenido; donde las calles huelen a chimenea y se sienten hogar y donde el campo, los prados, las montañas solo acaban en el horizonte; los atardeceres tienen miles de colores y tan intensos que nunca verás dos iguales; rutas turísticas, senderos, la necrópolis de la Coba, la Ermita de las Fuentes, los caños que traen el agua más fresca de la sierra… Un paraje natural idílico donde volver a conectar con uno mismo, con las raíces, con el pasado, con el presente y con el triste futuro que se augura a los pequeños pueblos como este, Grajos, hoy San Juan del Olmo.

El pueblo más bello 2022

Buscamos el pueblo más bello de Castilla y León por su belleza, su patrimonio, su cuidado en todas sus calles, fachadas y ornamentos.

El pueblo más bonito por aclamación.

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