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Arévalo

Arévalo

Arévalo, cruce de caminos de reyes, reinas, religiones e influencias artísticas, mantiene en sus calles el aire de tiempos pasados. Durante siglos fue enclave fundamental en el control de Castilla y entre sus torres vio crecer a la joven Isabel I de Castilla. Sus caminos fueron recorridos por una de las comunidades mudéjares más importantes y numerosas de la península: personajes como el Mancebo de Arévalo, Mosé de León, Fray Juan Gil, Santa Teresa o Cervantes cruzaron sus puentes y murallas. Villa noble y leal, guardó lealtad al emperador Carlos durante el levantamiento Comunero de Castilla en su afán por preservar el último deseo de Isabel: que siempre permaneciera en la Corona Real.

 

Burgohondo

Burgohondo

Burgohondo se localiza al sur de la provincia de Ávila, a 36 km de la capital y a unos 120 km de Madrid, en la comarca del Valle del Alberche y la Tierra de Pinares. Su término municipal ocupa en la actualidad una superficie de 55,4 km2, entre las Parameras de Ávila y la Sierra de Gredos, y el casco urbano se sitúa a 852 m sobre el nivel del mar. Es recorrido a lo largo de siete kilómetros por el río Alberche. En su término se encuentra el Mojón Cimero, con 1.934 m, uno de los vértices más elevados de la comarca.

Al encontrarnos en la parte honda del Valle ofrece un clima suave, con veranos con temperaturas que no suelen sobrepasar los 30 °C en las horas centrales e inviernos relativamente poco lluviosos y con apenas un par de nevadas durante la temporada.

Tanto su ubicación como su clima, hacen de Burgohondo un enclave natural singular, que junto al patrimonio cultural, arquitectónico y etnográfico, ofrecen un destino turístico de interior idóneo para el disfrute de unos días de ocio y descanso.

Cabe destacar las actividades relacionadas con el mencionado río Alberche, como por ejemplo piragüismo en los rápidos de Puente Arco o un día en familia en la pradera del paraje de Puente Nueva.

Su patrimonio etnográfico, arquitectónico y cultural han marcado la historia de Burgohondo. Destaca la Abadía de Santa María (s.XII), los antiguos Barrios de la Umbría, la ermita de los Judíos o de la Vera Cruz (s.XV) actualmente convertida en Oficina de Turismo, la Plaza Mayor Adolfo Suárez, lugar polivalente y núcleo de las principales actividades de la localidad, la ermita de San Roque o las antiguas escuelas hoy Posada Real. También han influido las diferentes fiestas y tradiciones populares como las fiestas patronales en honor al Santísimo Cristo de la Cruz, la Vaquilla de San Sebastián celebrada en enero, los carnavales, la semana santa con la interpretación de las Estampas de la Pasión de Cristo, el día de San Antonio en Junio o San Roque en agosto, la Feria de Ganado de octubre y mayo, la festividad de Nuestra Señora de la Asunción, etc.

En cuanto a su gastronomía, los famosos Melocotones de Burgohondo, cultivados y cuidados por los vecinos de la localidad, son los embajadores de esta tierra. Pero también son otros los productos que llegan a la mesa de una cocina tradicional burgohondeña, en la que se elaboran las patatas revolconas, con sus torreznos, las sopas de ajo, los fréjoles mojinos o la caldereta de cordero, chuletones de ternera avileña, jamones, chorizos y salchichones, pero también el mondongo y las magras, recién asadas en la lumbre baja de encina, que encuentran su espacio indiscutible en el contexto de una gastronomía que ofrece otros muchos atractivos.

Madrigal de las Altas Torres

Madrigal de las Altas Torres

Se trata de uno de los pueblos más significativos de la comarca de La Moraña, situadO en el norte de la provincia. Actualmente el municipio cuenta con una población de 1441 habitantes (728 hombres y 713 mujeres).

Rodeada por un mar de mieses o surcos, emerge como una isla la villa histórica de Madrigal de las Altas Torres. Una muralla carismática rodea el caserío, tan solo escapa a ese cerco el monasterio de Extramuros.

La milenaria vigía, la gran atalaya, es la torre de San Nicolás, que con sus 65 metros de altura es uno de los epicentros del callejero radial, en buena parte empedrado. Aunque el origen de Madrigal es un misterio (tal vez árabe, puede que visigodo), su importancia crece como bastión defensivo en la vieja frontera con el reino de León.

Entre sus abundantes monumentos destacan un palacio real, cuatro iglesias, dos conventos, el real hospital, la muralla con sus cuatro puertas, casas palaciegas y solariegas.

Pero la altura no se mide solo en sus torres, sino en sus personajes. El más elevado de todos: la gran reina Isabel I de Castilla, La Católica, nacida en esta villa de realengo en 1451. Junto a ella, humanistas, eruditos, santas... hasta conspiradores ambiciosos de un reino.

La Historia de Madrigal a menudo no puede disociarse de la naturaleza, solo humilde en apariencia, que combina el paisaje del llano con el paisaje del cielo. Es el hábitat de un verdadero zoológico aéreo en una de las zonas ZEPA más grandes de Europa, con especies emblemáticas como la avutarda (el ave más pesada capaz de remontar el vuelo), el cernícalo primilla o el elanio azul, entre otras rapaces y esteparias. Con razón el Rey Juan II de Castilla y el talentoso teólogo Alonso “El Tostado” fueron por estos pagos dos grandes halconeros.

El pueblo más bello 2020

Buscamos el pueblo más bello de Castilla y León por su belleza, su patrimonio, su cuidado en todas sus calles, fachadas y ornamentos.

El pueblo más bonito por aclamación.

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