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Bozoó

Bozoó

Bozoó es un pequeño municipio situado al nordeste de la provincia de Burgos, estando formado por 3 núcleos de población: Bozoó, Portilla y Villanueva de Soportilla.

Se encuentra ubicado en el borde del Espacio Natural Montes Obarenes, siendo una de las principales puertas de acceso al mismo, ya sea por vehículos, desde la vecina población de Encío o mediante rutas a pie, desde el propio municipio. La parte norte del municipio se encuentra bañada por el río Ebro, siendo éste frontera entre el término de Bozoó y el de Sobrón, población esta última perteneciente a la vecina provincia de Álava.

El término municipal de Bozoó tiene dos zonas claramente diferenciadas. Por un lado, en la zona llana del término dispone de unas tierras de cultivo de gran valor, lo que supone la mayor fuente de riqueza del municipio. Y por otro lado, la parte montañosa, que coincide con la parte del territorio incluida dentro del Espacio Natural Montes Obarenes, sirve de base a una ganadería de relativa importancia (bovina y ovina) siendo éste otro de los pilares fundamentales de su economía.

Otro pilar importante de su economía, aunque apenas explotado, es su capacidad turística al encontrarse ubicado en una zona donde coinciden espectaculares bellezas naturales con importantes y, en algún caso, únicos monumentos culturales. No en vano Bozoó se encuentra en las proximidades de la comarca de las Merindades, cuna de Castilla.

Su proximidad a núcleos de una relativa importancia demográfica (Miranda de Ebro, Vitoria, Burgos y Bilbao) hacen que el Municipio de Bozoó sirva de lugar de ocio a personas que gustan de pasar sus días de ocio en un ambiente que mezcla la naturalidad del paisaje con la actividad cultural humana.

Caleruega

Caleruega

Caleruega nace para la historia entre los años 912 y 940 de nuestra Era. El nombre, según los filólogos, deriva del latín 'cabis', cal, producto abundante en la zona. Un grupo de familias procedentes de Castilla Vieja (del norte) o de Mozarabia (sur) forman el poblado, establecen un concejo, se reparten las tierras, señalan los pastos y montes, alzan una torre de vigilancia, instalan un molino y construyen un templo.

En más de una ocasión los musulmanes arrasaron con todo destacando la destrucción del año 939, antes de la batalla de Simancas. La primera noticia de Caleruega data del año 1062.

En el año 1094 aparece el nombre de Caleruega en el archivo del monasterio de San Salvador de Oña. La historia de Caleruega da en 1170 un giro radical, en esta fecha nace en la localidad Santo Domingo de Guzmán. Uno de los burgaleses más célebres.

Antes de que pasara un siglo, el rey Alfonso X El Sabio había creado un señorío político y espiritual en la villa para gloria del santo. Ordenó el traslado a Caleruega de las monjas, ya dominicas, desde San Esteban de Gormaz al convento que, por encargo suyo, había construido el obispo de Osma sobre las casas de los Guzmanes.

El rey acudió a Caleruega y otorgó fuero, convento, villa y términos a la priora de las dominicas. El señorío de las monjas sobre Caleruega dura hasta los cambios del siglo XIX. Caleruega no depende de otras administraciones y así aparece en solitario en el censo de 1591.

A mediados del siglo, hacia 1950, la Orden de los Dominicos favorece a Caleruega como lugar santo de la orden valorando el ambiente de silencio y de cristiandad de la tierra. Hombres beneméritos, como los padres Carro y Suárez, trabajaron incansables hasta inaugurar un Centro de estudios y de espiritualidad para los varones de la Orden y restauraron la torre, iglesia, pozo y claustros.

Hoy Caleruega es una referencia importante en los ámbitos teologales e incluso turísticos gracias a
Santo Domingo.

Bodegas tradicionales

En las laderas del Monte de San Pedro, la Peña San Jorge, el Pico de la Horca y el Tallar, que circundan el pueblo, se encuentran encavadas numerosas bodegas. Sin embargo, es a dos kilómetros de la población, donde se encuentra la bodega más antigua de la Ribera del Duero, en el despoblado de San Martín de Bañuelos.

El primer documento referido al enclave data de 1179, cuando pertenecía al Rey Alfonso VIII,
aunque podría ser anterior, ya que en esa zona pudo existir una villa romana.

Castrojeriz

Castrojeriz

Su casco antiguo configura uno de los trazados urbanos más largos por los que discurre el Camino de Santiago con casi un kilómetro de longitud. En tiempos en él se situaban monumentales iglesias, tres conventos, hospitales (llegó a tener hasta siete), hospederías, mesones e importantes comercios en los que se expendían abundantes viandas traídas de ultramar.

En época medieval, Castrojeriz se convierte en un pueblo-camino con un largo recorrido al pie del castillo desde el cual se pueden ver varios de los pueblos limítrofes.

Su casco antiguo cuenta con casas blasonadas como la Casa del Cordón o el Palacio de los Gutiérrez-Varona, ejemplo de palacio renacentista. También posee algunas casas que recuerdan la arquitectura tradicional del lugar, entre las que destaca la antigua sinagoga (hoy mesón el Lagar) y muchas casas de piedra y tapial o adobe como la del Museo Etnográfico, con un interesante lagar, aperos y máquinas de labranza.

En el conocido como “barrio” de la Colegiata de Santa María del Manzano, se encuentra un impresionante templo construido entre los siglos IX y XIII, en cuyo interior se guarda la patrona de Castrojeriz, la Virgen del Manzano. En el casco viejo destaca la iglesia parroquial de Santo Domingo, de los siglos XVI y XVII.

La Plaza Mayor aparece porticada en uno de sus lados, destacando, en uno de sus testeros, el Ayuntamiento con una curiosa torre con reloj.

Entre otros monumentos de interés con que cuenta Castrojeriz, podemos destacar también los restos del antiguo convento y hospital de San Antón; la iglesia-fortaleza de San Juan Bautista, que posee un espléndido claustro gótico con un bello artesonado mudéjar; o el monasterio de Santa Clara, hoy día habitado por las hermanas clarisas, entre cuyos quehaceres, además del místico, destaca la interesante tarea de endulzarnos un poco la vida con sabrosas pastas y pasteles.

Covarrubias

Covarrubias

Covarrubias, ubicada en la provincia de Burgos recoge en sus casas, en sus calles y monumentos, y en su entorno natural, esencias celtíberas, romanas, visigodas, medievales y barrocas.

En el casco histórico de Covarrubias se pueden apreciar monumentos clasificados de interés cultural como el Torreón de Fernán González del siglo X, la ex Colegiata San Cosme y San Damián, la muralla declarada BIC en 1949 o el Archivo del Adelantamiento de Castilla elevado por mandato real de Felipe II en 1575.

En la plaza del Obispo Peña así como en la plaza de Doña Sancha se puede apreciar los mejores ejemplos de la arquitectura agropecuaria típica de la villa, donde se mezclan la piedra de la planta baja con los entramados de madera y el adobe de las plantas superiores.

Cabe destacar los soportales y las balconadas cubiertas que son la firma distintiva de las casas rachelas en la Edad Media. El ejemplar más destaco y el más antiguo, es sin duda la casa de Doña Sancha.

 

Espinosa de los Monteros

Espinosa de los Monteros

Esta villa se ubicada en el norte de la provincia de Burgos, dentro de la comarca de Las Merindades. El glorioso pasado histórico de la villa de Espinosa se puede respirar en sus calles y deleitarse en sus monumentos, posee el mayor número de monumentos catalogados de la provincia después de la capital (palacios, torres, casonas blasonadas, casas solariegas, magníficas casas fuertes medievales…).

En cuanto a la arquitectura religiosa, la Villa cuenta con varias iglesias: La iglesia de Nuestra Señora de Berrueza, cuyo escudo recoge los motivos del escudo de la Casa Real española ; La Iglesia Parroquial de Santa Cecilia, del estilo renacentista español y, la Iglesia de San Nicolás, cuyos muros de mampostería dan cobijo a un retablo del S.XV.

Espinosa de los Monteros cuenta con un gran atractivo museístico. Por una parte, el Museo Monteros del Rey, inaugurado en el año 2006, donde se distinguen tres salas, dos de ellas basadas en la historia de Espinosa (los Monteros de Espinosa y la Batalla de Espinosa de 1808) y una tercera sala destinada a exposiciones temporales.

Por otra parte, el Museo Etnográfico Cuatro Ríos Pasiegos cuyo objeto es dejar constancia de la tradicional forma de vida de esta comarca, así como los oficios y elementos que la hicieron posible. El museo está organizado temáticamente en: “La Trilla”, “La Cocina”, “La Escuela” y la “Elaboración de productos gastronómicos”.

Otro de los grandes tesoros de la villa es la montaña pasiega. Entre grandes pastizales se encuentran innumerables cabañas dispersas techadas con lastras de pizarra. En esta zona se encuentra el Castro Valnera, la máxima altura de la Cordillera Cantábrica en su sector oriental y la Estación de Esquí Lunada.

Entre las festividades más populares, la Romería Nuestra Señora de Las Nieves, el 5 de agosto en Las Machorras, declarada de Interés Turístico Regional, las fiestas en Honor a Nuestra Señora de Berrueza a mediados de agosto, las fiestas en Honor a la Natividad de Nuestra Señora en Septiembre y la fiesta de Santa Cecilia el 22 de Noviembre.

A lo largo del año también se realizan diferentes ferias, concentraciones y encuentros de gran afluencia como son las jornadas apícolas, la feria del ordeño, la concentración y prueba de regularidad de coches clásicos, las jornadas medievales, y pruebas deportivas como La Picón Castro, BTT Los Monteros, ...

En esta villa también podemos disfrutar de una extraordinaria gastronomía, desde los derivados de la leche, el pato y el cerdo, hasta el pan de horno de leña, anchoas en conserva, la miel de brezo, morcilla de arroz y los dulces espinosiegos.

También ofrece a los turistas una amplia oferta gracias a su patrimonio paisajístico y medioambiental. Toda la villa espinosiega está rodeada de rutas de senderismo, rutas con encanto donde se puede disfrutar por ejemplo de la impresionante Cascada de Guarguero o el robledal de Espinosa de los Monteros, en el Monte Edilla.

A pocos kilómetros de Espinosa nos encontramos con Ojo Guareña, el complejo kárstico más extenso en cuevas de la Península Ibérica, y uno de los diez mayores del mundo formado por más de 110 km. de galerías. En este complejo, declarado Monumento Natural en el año 1996, es posible seguir con claridad la evolución histórica desde el Paleolítico Medio hasta nuestros días.

Frías

Frías

La ciudad de Frías, además de destacarse por ser la más pequeña de España, nos impregna a su visita de un exquisito sabor medieval que debe su origen a Alfonso VIII, quien a comienzos del S.XII la erigió sobre la roca, a fin de proteger y repoblar esta linde de la Vieja Castilla.

Uno de los más valiosos monumentos de la Ciudad de Frías es su puente medieval sobre el Ebro. Pero el municipio tiene muchos monumentos y lugares asombrosos, como el Castillo de Frías, las Casas Colgadas; las Puertas y el Recinto Amurallado; la Iglesia de San Vitores; la Cascada del Río Molinar; la Ermita de Ntra. Sra. de la Hoz; la Iglesia románica; el Lavadero Medieval; el Convento de San Francisco el Convento de Vadillo o la Iglesia de San Vicente. 

 

 

Lerma

Lerma

La villa Ducal de Lerma es un conjunto urbano de época barroca único en España, realizado a instancias de Don Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, duque de Lerma y valido del rey Felipe III, el hombre más poderoso de su época. Hay que recorrer con detalle la localidad y visitar su espectacular Palacio Ducal y Plaza Mayor, la colegiata de San Pedro, y su impresionante conjunto conventual.

El Palacio de los Duques de Lerma, del siglo XVII, alberga el Parador de Turismo. Símbolo del poder político del duque de Lerma, fue erigido entre 1601 y 1617 por Francisco de Mora sobre las ruinas del antiguo castillo. De líneas sobrias y elegantes, está flanqueado por cuatro torres angulares rematadas por chapiteles. Frente al Palacio se ubica la gran Plaza Ducal, en origen totalmente porticada.

La Colegiata, construida en el siglo XVII y de airosas líneas, alberga numerosas obras artísticas de interés. Comunicada con el Palacio Ducal por un pasadizo volado, forma con él la inconfundible silueta de la Villa. De tres naves con girola y sin crucero, fue construida entre 1613 y 1617 por Fray Alberto de la Madre de Dios. Posee retablo mayor y sillería del coro barrocos. Destaca en su interior la estatua orante en bronce dorado del Arzobispo Cristóbal de Rojas y Sandoval. El órgano de 1616 es de los más antiguos de España. 

Oña

Oña

La iglesia abacial de San Salvador es el principal reclamo monumental con el que cuenta la Villa, pero no el único ni mucho menos. En la plaza del Ayuntamiento se localiza la Iglesia de San Juan Bautista, levantada entre los siglos XII al XVI. Su interior destaca por el excelente estado de conservación con importantes restos románicos, un calvario gótico del XIII, su portada gótica y un retablo barroco sin dorar. Junto a esta iglesia se alza la torre de San Juan, que alberga el “Museo de la Resina”. En la última planta se dispone un mirador desde el que se observa una fantástica panorámica de toda la Villa. Aparte del contenido la propia torre destaca por la restauración realizada, ya que en todo momento se han respetado los elementos originarios y propios de la construcción.

Entre el patrimonio artístico con el que cuenta Oña no solo se encuentra el religioso sino también el civil. Son varias las casas blasonadas y recién restauradas por sus titulares que nos muestran este no menos interesante patrimonio artístico y cultural. El turista que se acerca a Oña no tendrá que buscar mucho para encontrarse con numerosos escudos de armas y blasones en las fachadas; o también rincoles y elementos como los lavaderos y abrevaderos reconstruidos para preservarlos y trasmitirlos a generaciones futuras. Pasear por la Calle Barruso en antiguo barrio de la Judería, y encontrarse con sus antiguas casas será otro momento inolvidable para el visitante.

Orbaneja del Castillo

Orbaneja del Castillo

Esta  localidad  es  una  de  las  más  bellas  de  la  provincia  burgalesa.  Colgada  en  una  serie  de terrazas de toba en la margen izquierda del angosto Cañón del Ebro, se combinan en ella  la vista de espectaculares  parajes  naturales  y  el  sabor  popular  de  sus  construcciones. 

En  este  singular  paraje  se  encuentra  uno  de  los  conjuntos  de  arquitectura  popular  mejor conservados  y  con  mayor  encanto  de  toda  Castilla  y  León. Las casas no son de mucha altura, pero su aspecto exterior se estiliza con las elegantes solanas de madera que se asoman a las viejas y estrechas calles del pueblo. Tan apiñadas están las casas, que parece que los  balcones  estuvieran  suspendidos  en  el  aire.  El  pueblo,  en  permanente  cuesta,  se  ha  edificado sobre terrazas estrechas de piedra toba.

En ningún momento el visitante puede abstraerse del ruido que provoca la cascada que nace en el mismo centro de  la  localidad,  y  que  es  protagonista  indiscutible  de  la  estructura  urbana.  Sus  cristalinas  aguas brotan  en  la  base  de  la  Cueva  del  Agua,  caverna  que  se  abre  en  el  cantil  rocoso  que  preside  el pueblo,  y  que  lo  divide  en  dos  partes:  Villa  y  Puebla,  condicionando  por  completo  la  vida  de  sus gentes; y permaneciendo en la memoria de los visitantes de manera casi mágica.

Poza de la Sal

Poza de la Sal

Poza de la Sal está situada al pie del Páramo de Masa, sobre la comarca de la Bureba. Este enclave geográfico privilegiado convierte a la villa en una atalaya sobre su entorno: mientras sus salinas se encajan en el fondo del diapiro, desde el núcleo urbano se domina la cuenca burebana, los Montes Obarenes hasta Pancorbo, la Sierra del Alto de las Cruces, la Sierra de la Demanda; al norte, desde el escarpado borde del diapiro, el Valle de las Caderechas; al oeste, desde lo alto del castillo, la entrada a la Bureba por el Páramo.

Entre su patrimonio histórico-artístico destacan la iglesia parroquial de San Cosme y San Damián (Monumento Nacional); y el casco urbano medieval (Conjunto Histórico-Artístico); así como el propio diapiro de Poza de la Sal.

Todos estos aspectos configuran una villa, un paisaje, una historia, una forma de economía, tan peculiares como bellos.

Mención especial tiene el castillo, que se alza majestuoso sobre Poza de la Sal. Estuvo asociado a la familia de los Rojas desde 1298, cuando Fernando IV les concede el Señorío de la Villa. En 1528 sirvió de prisión por orden del emperador Carlos V a los embajadores de la Liga Clementina, y es entonces cuando Poza se convierte en Marquesado. Durante la Guerra de la Independencia fue un importante enclave estratégico y con las Guerras Carlistas tuvo su última función como punto de control del territorio. La intervención de la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León en 2006 ha permitido la restauración y puesta en valor de la fortaleza, y el conocimiento de nuevos datos sobre su historia. 

Santo Domingo de Silos

Santo Domingo de Silos

Esta bella localidad está situada en un nudo de caminos históricos: la Ruta de la Lana, el Camino del Cid, ruta del destierro de El Cid, y el Camino Castellano-Aragonés.

La población, en la ribera del río Mataviejas o Ura, conserva un interesante conjunto monumental que incluye restos de murallas, casonas blasonadas, una iglesia gótica, el Museo de los Sonidos de la Tierra, –que expone instrumentos musicales de los cinco continentes– y, principalmente, el monasterio del mismo nombre que le da fama internacional.

El Monasterio de Santo Domingo de Silos encierra una de las joyas señeras del románico mundial: el claustro monacal. Son famosos por su calidad los oficios religiosos en gregoriano cantados por los monjes. De origen visigodo, su claustro es una de las maravillas del románico español.

El piso bajo es el más importante, es de fines del siglo XI y principios del XII. Posee capiteles de temas orientales y califales españoles de gran belleza y perfección artística sobre dobles columnas. En los ángulos, ocho magníficos relieves desarrollan escenas de la vida de Jesucristo y en el techo un artesonado mudéjar del siglo XIV muestra escenas de la vida medieval. La actual iglesia es neoclásica del siglo XVIII. El museo alberga piezas de interés. La antigua botica conserva una buena colección de tarros de Talavera.

Trespaderne

Trespaderne

Trespaderne cuenta con varios puntos de interés, tales como el castillo de Tedeja, soportales, el molino, la iglesia, puente romano sobre el río Nela, antigua estación del tren Santander-Mediterráneo y diferentes viviendas con fachadas en piedra.

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