Poblaciones de Zamora (de 1.000 a 10.000 hab.)


Hasta 1000 Habitantes de 1.000 a 10.000

Alcañices

Alcañices

Su gente y sus tradiciones, así como sus parajes y su gastronomía hace de este pueblo y su entorno uno de los más bellos de Castilla y León.

Bermillo de Sayago

Bermillo de Sayago

Una de las zonas más bonitas de la provincia de Zamora es Sayago y Bermillo el pueblo más bonito. Cuando lo conozcan entenderán por qué.

Coreses

Coreses

Por nuestros monumentos y nuestras fiestas. Porque no hemos perdido la identidad como pueblo y nos enorgullecemos de ello.  Y porque desde siempre hemos estado muy interesados por la cultura, recuerden que Ramón Álvarez es nuestro vecino más ilustre.

Fermoselle

Fermoselle

Escribía D. Miguel de Unamuno en su libro De mi vida lo siguiente: "…Es Fermoselle un pueblecito cuyas casas parecen sembradas a voleo entre peñascales, a los que se agarran para no caer, en medio de un paisaje de berruecos, tormos y peñascos, en que donde quiera se resquebraja el suelo mostrando sus entrañas rocosas. Y a este paisaje pedernoso de entrañas rocosas a flor de tierra, adulcígualo una fresca verdura de vegetación que medra allí a sus anchas, merced al calor que incuba en la cuenca…"

En su primera visita a Fermoselle en carnavales de 1.898 relata: "Fuimos a Fermoselle desde Zamora, atravesando la mísera tierra de Sayago, llena de calvicies, entre enclenques robles. Según se baja hacia la Ribera, las arboledas menudean más y se hacen más lozanas y de un verde más rico, y dais vista a Fermoselle, encaramada sobre peñascos cual para ver cómo se abrazan Tormes y Duero. Diríase que han sido sus viviendas sembradas a voleo sobre los peñascos, y peñascosas a su vez".

Estos comentarios del profesor nos sirven como magnífica presentación al concurso "Fermoselle, pueblo más bello de Castilla y León"

Y es que a esta localidad del oeste zamorano, cuyo significado etimológico es el de "FERMOSA ELLA" se la conoce por su tipismo y por las impresionantes vistas que ofrece del río Duero y de su afluente, el Tormes, donde se abrazan y fusionan. Esta parte de Zamora, enclavado en una zona sumamente agreste, es uno de aquellos territorios donde parece que el tiempo ha pasado de largo, preservando la vida tradicional de sus gentes y los incomparables paisajes que la conforman. Es un lugar de ensueño que invita al paseo sin prisas y a descubrir que la vida hay que saborearla día a día, a la vez que la disfrutas arrastrado por la autenticidad de cuanto te rodea.

Fermoselle es pueblo medieval como pocos y lo testifica con su estructura:

Las calles, angostas, quebradas y sinuosas en extremo, trepan con dificultad sobre el desnivel en el que se asientan y lucen unas denominaciones tan evocadoras como: el Guapo, la Callejina, la Amargura, el Mesón, las Tenerías. Algunas, como la Nogal, el Montón de Tierra o la Cuesta de San Juan, mantienen su empedrado original como ejemplo de la prestancia que tuvieron en otros tiempos todas las arterias del casco antiguo. Y qué decir del entramado laberíntico de las callejuelas en las Palomberas, antigua judería, donde se confunden el principio y el fin.

Sus sugerentes rincones, silenciosos y mágicos, enredan en un aura, entre misteriosa y diabólica, que impiden seguir avanzando. Hay que introducirse en el Callejón de la Cárcel o en el Corral de Concejo para entender de verdad la aseveración.

No faltan los miradores, magníficamente adaptados para contemplar cualquiera de los puntos, tanto paisajísticos como urbanos, que desde ellos se divisan en perfecta conjunción. Ahí están el Castillo, el Torojón, el Terraplén, las Peñas, los Barrancos, las Escaleras. Sus vistas panorámicas no dejan indiferentes a cuantos se acercan a sus lugares de emplazamiento.

Y qué decir de sus viviendas, construidas de mampostería o cantería, aprovechan la base de roca para utilizarla como cimientos, disponiéndose muy juntas y formando pasos estrechos, como en la calle las Tenerías, donde los aleros parecen querer darse la mano. Puertas minúsculas de madera dan acceso a las innumerables bodegas, ¡hasta 1.400 tiene contabilizadas un vecino!, verdaderos refugios pétreos donde antaño se elaboraban los conocidos caldos de los Arribes. Algunas, como las del Pulijón, se ofrecen como reclamo a los visitantes siendo uno de los activos turísticos de la localidad.

El conjunto estaba rodeado de murallas en la época medieval, quedando en pie una puerta conocida por el Arco.

Todo esto y mucho más se aportó para que Fermoselle fuese declarado Conjunto Histórico Artístico el 24 de octubre de 1.974

Fuentesaúco

Fuentesaúco

El nombre de Fuentesaúco resuena especialmente por sus garbanzos, por sus espantes taurinos y por el apellido Ladrón, que a muchos lleva a malinterpretar el dicho saucano que reza: "El buen garbanzo y el buen Ladrón de Fuentesaúco son".

Fuentesaúco es un núcleo con rango de villa, que goza de todos los servicios básicos y de una envidiable comunicación interprovincial, así como de iglesias mayúsculas, caserones y un cierto patrimonio cultural, como el teatro, que acoge múltiples actos culturales, o la  plaza de toros.

 Tiene Fuentesaúco el aire de “un pueblo castellano” y un ambiente social veraniego despierto y alentador.

En el plano de Fuentesaúco puede dibujarse una rosa de los vientos en cuyos puntos cardinales se localizan los cuatro templos que custodian la villa.

Al norte, custodiando la entrada de Fuentesaúco, la Ermita de la Virgen de la Antigua. Acoge la talla religiosa de la patrona de la villa.

Al sur, vigilando el valle, la Iglesia de Santa María del Castillo. : un gran templo del siglo XVI, declarada Bien de Interés Cultural en 1973.

Al oeste, San Juan Bautista, centro religioso de Fuentesaúco, que data del siglo XVII.

Al este, el último recuerdo del convento de las Madres Clarisas, la Ermita de los Dolores.

La fiesta más popular, es la de La Visitación, celebrada el primer fin de semana de julio. Su origen se remonta a hace más de 400 años y en ella tienen lugar los tradicionales “ESPANTES”, espectáculo taurino en el que participan toros, caballos, espantadores y encerradores, junto con el numeroso público congregado en el prado de La Reguera. Su origen es incierto, pero conservado y transmitido de generación en generación. Se basa en el desafío existente entre los que participan a pie y los que participan a caballo, de forma que los jinetes quieren sacar de la pradera la manada de toros, mientras que los encerradores de a pie impiden el paso de los astados, de ahí su nombre.

La Semana Santa de Fuentesaúco es  una de las más populares de la provincia de Zamora. Aún conserva en nuestros días su austera pureza y el amplio respaldo de los saucanos a través de sus seis cofradías. Cuenta con un buen número de procesiones, en las que participan pasos de valiosa imaginería religiosa, firmados por reputados escultores como Juan de Montejo, entre otros.

La agricultura es la principal actividad económica y a la que se dedica la mayor parte de la población activa. Especial mención merece el afamado Garbanzo de Fuentesaúco, cultivo de reconocida fama y prestigio. El garbanzo, se caracteriza por su tamaño medio a grande, color cremoso, pico pronunciado y curvo, y por contar con una rugosidad intermedia. Tras su cocción, los garbanzos de esta localidad se mantienen íntegros, con piel blanda y suave, textura mantecosa y uniforme, además de un agradable sabor al paladar.

La actividad industrial en la villa se ha consolidado en torno a la industria agroalimentaria representada por las industrias cárnicas y la fábrica de quesos. 

Puebla de Sanabria

Puebla de Sanabria

Puebla de Sanabria es una de las más antiguas localidades zamoranas, documentada por primera vez en el año 509, a raíz de unas actas del concilio de Lugo. Ya en el siglo X existía una urbe Senabrie. Es posible que ya entonces existiera algún tipo de fortificación en La Puebla, llevada a cabo por los reyes leoneses en su avance hacia el sur, aunque la falta total de datos y vestigios históricos y arqueológicos que lo confirmen, hace que esto sólo sean meras especulaciones.
Desde 1132 al menos, la villa ya contaba con el castillo plenomedieval antes referido, documentado a través de sus tenentes.
En el 1195, Alfonso IX convierte a Puebla de Sanabria en bastión de la frontera leonesa frente a Portugal. Es entonces cuando ese monarca hace de la villa una de sus pueblas, concediéndole fuero en 1220, reedificando además castillo y murallas.

Puebla de Sanabria fue  declarada, en el año 1994, Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico Artístico por la singularidad de sus monumentos así como por su cuidada arquitectura civil protegida por recintos murados.

Destaca como principal monumento su Castillo datado en el último cuarto del siglo XV fortaleza señorial con usos militares, su estado es excepcional posicionándose en la actualidad como baluarte turístico de la comarca y destinado a centro cultural y museístico.

Complementan este conjunto la Iglesia Parroquial Nuestra Señora del Azogue de portadas románicas así como la Ermita de San Cayetano de estilo neoclásico así como el Museo de Gigantes y Cabezudos. 33 cabezudos y 10 gigantes forman parte del patrimonio inmaterial de esta villa desde mediados del Siglo XIX cuando comenzaron a desfilar por las calles en las fiestas de las Victorias.

La fachada isabelina del Ayuntamiento, las casas blasonadas de familias de realengo Los Losada, Los Ossorio, los Aguilares bien merecen ser disfrutadas a lo largo de un detenido paseo tanto en jornada de día como de noche con una iluminación que invita al disfrute de su pasado.

Todo este legado se complementa por el entorno que rodea la villa histórica. 

Toro

Toro

Toro es una localidad situada en una atalaya que lo convierte en un balcón privilegiado al Duero cuya vega forma aquí unas vistas inconfundibles e inolvidables. Esta situación hace enormemente fáciles y accesibles las comunicaciones con Zamora, Valladolid e incluso, Madrid. Tan estratégica es su situación que en esta Vega tuvo lugar, el 1 de marzo de 1476, la famosa batalla de Toro entre los partidarios de Juana 'La Beltraneja', por un lado, y los de su tía Isabel 'La Católica', por otro, y que fue el origen de la actual unidad de España, según muchos historiadores.

Pero el origen de Toro se remonta mucho más atrás, de lo que puede dar muestra el toro o verraco celtibérico que hoy ocupa un lugar de entrada a la ciudad y de recepción de visitantes junto al Arco de Santa Catalina, una de las antiguas puertas de las murallas que algún tiempo atrás rodearon y protegieron a Toro. Tres fueron los recintos amurallados que existieron alrededor de la población.

Y Toro también descubrió el Nuevo Mundo junto a Cristóbal Colón en 1492 pues fue el vino de aquí el que Colón llevó en sus carabelas hasta América y del que toma su nombre la embarcación 'La Pinta'. El descubridor de América también pasó por aquí y se alojó en el palacio de los marqueses de Catre (hoy desaparecido) antes de partir rumbo a Las Indias. Tal viaje fue posible, en gran parte, gracias a Fray Diego de Deza, amigo personal y confesor de Isabel 'La Católica', que intercedió por Colón ante la misma y que, por cierto, también era toresano.

A Toro también está ligada la reina Católica por otros tantos hechos ya que su padre, el rey Juan II, nació aquí. Por si fuera poco, en el extinguido palacio de las Leyes se dio lectura al testamento de la reina Isabel y se proclamaron las 83 Leyes de Toro que se recogían en el mismo y que son la base del Código Civil actual. En este palacio también se proclamó reina de Castilla a su hija, Juana 'La Loca', en 1505.

Toro, cuna de reyes y de leyes, también fue morada y aposento de ilustres familias castellanas como los Ulloa, los Bustamante, los condes de Alcañices, los Frontaura, Pedro I 'el Cruel'... y hasta de Teresa de Jesús y del conde-duque de Olivares, que murió aquí en su destierro.

Toro esconde, además, multitud de 'secretos' y tesoros entre los muros de los numerosos conventos, palacios e iglesias que copan la ciudad en casi cada plaza o callejuela. Aunque, sin duda, su joya más ilustre y admirada es la Colegiata de Santa María la Mayor, símbolo de la ciudad que alberga en sí otras tantas otras de arte como su pórtico de la Gloria o de la Majestad, la imagen de la Virgen embarazada, un antiguo calvario de marfil y carey o el famoso cuadro de 'La Virgen de la mosca'.

Tras un cuarto de siglo inutilizada, se ha recuperado su singular plaza de toros (una de las más antiguas de Castilla y León) y es que Toro es el primer municipio español que reconoció a la tauromaquia como Patrimonio Cultural Inmaterial.

No podemos olvidar la denominación de origen Toro de vino que, hoy en día, tras existir aquí desde tiempos prerrománicos, sigue siendo uno de los principales sustentos y valores de Toro. La D.O. Toro cumple, además, 30 años en 2017. 

El penúltimo capítulo de esta Historia inconclusa de Toro está en 2016, año en el que ha sido sede de la última edición de Las Edades del Hombre, AQVA. Porque aquí el agua se convierte en vino y viceversa.

Villalpando

Villalpando

Con un patrimonio muy rico, nuestro pueblo es ideal para disfrutar entre bellos monumentos.

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El pueblo más bello 2017

Buscamos el pueblo más bello de Castilla y León por su belleza, su patrimonio, su cuidado en todas sus calles, fachadas y ornamentos.

El pueblo más bonito por aclamación.

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