El Pueblo más bello

Alcañices

Alcañices

Alcañices  se encuentra ubicado en la comarca de Aliste, de la que es considerada su capital comarcal. Su término municipal se encuentra situado al oeste de la provincia de Zamora, junto a la frontera con Portugal, y está formado por las localidades de Alcañices, Alcorcillo, Santa Ana y Vivinera.

El evento histórico por el que más se conoce a esta villa es por la firma del Tratado de Alcañices el 12 de septiembre de 1297 entre el Reino de Portugal y la Corona de Castilla y León. Durante la Edad Media fue una villa fortificada que perteneció a la Orden del Temple por cesión de Alfonso IX de León. De su castillo y muralla solo subsisten varios cubos de mampostería, entre los que destaca la denominada ‘Torre del Reloj’. En la zona más elevada se conserva el palacio de los marqueses de Alcañices. Conserva dos iglesias, una de ellas perteneció al desaparecido ‘Convento de San Francisco’.

Coreses

Coreses

Enclavado en la comarca de Tierra del Pan, en la provincia de Zamora, Coreses fue fundado en la Edad Media con mozárabes procedentes de Coria, dentro de los procesos repobladores emprendidos por los reyes leoneses, hecho del cual procede su nombre, que deriva del gentilicio que se daba a las gentes de Coria en época medieval.

El 4 de noviembre de 1301 Fernando IV concedió los derechos, servicios, tributos y arbitrios de la localidad de Coreses a Juan Alfonso de Benavides en agradecimiento por los servicios prestados.

Con la creación de las actuales provincias en 1833, Coreses quedó integrado en la de Zamora, dentro de la Región Leonesa, la cual, como todas las regiones españolas de la época, carecía de competencias administrativas.

En Coreses existen alrededor de 60 industrias asentadas en los numerosos polígonos industriales con que cuenta la localidad, entre ellas destacan las industrias relacionadas con las energías renovables como la de fabricación de torres para aerogeneradores, las agroalimentarias como mataderos e industrias queseras y las relacionadas con la construcción como las de extracción y transformación de áridos.

En esta localidad, además, nació Ramón Álvarez, imaginero imprescindible para que la Semana Santa de Zamora sea lo que es.

Fermoselle

Fermoselle

Escribía D. Miguel de Unamuno en su libro De mi vida lo siguiente: ‘…Es Fermoselle un pueblecito cuyas casas parecen sembradas a voleo entre peñascales, a los que se agarran para no caer, en medio de un paisaje de berruecos, tormos y peñascos, en que donde quiera se resquebraja el suelo mostrando sus entrañas rocosas. Y a este paisaje pedernoso de entrañas rocosas a flor de tierra, adulcígualo una fresca verdura de vegetación que medra allí a sus anchas, merced al calor que incuba en la cuenca…’

En su primera visita a Fermoselle en carnavales de 1.898 relata: ‘Fuimos a Fermoselle desde Zamora, atravesando la mísera tierra de Sayago, llena de calvicies, entre enclenques robles. Según se baja hacia la Ribera, las arboledas menudean más y se hacen más lozanas y de un verde más rico, y dais vista a Fermoselle, encaramada sobre peñascos cual para ver cómo se abrazan Tormes y Duero. Diríase que han sido sus viviendas sembradas a voleo sobre los peñascos, y peñascosas a su vez’.

Estos comentarios del profesor nos sirven como magnífica presentación al concurso ‘El pueblo más bello de Castilla y León’

Y es que a esta localidad del oeste zamorano, cuyo significado etimológico es el de ‘FERMOSA ELLA’ se la conoce por su tipismo y por las impresionantes vistas que ofrece del río Duero y de su afluente, el Tormes, donde se abrazan y fusionan. Esta parte de Zamora, enclavado en una zona sumamente agreste, es uno de aquellos territorios donde parece que el tiempo ha pasado de largo, preservando la vida tradicional de sus gentes y los incomparables paisajes que la conforman. Es un lugar de ensueño que invita al paseo sin prisas y a descubrir que la vida hay que saborearla día a día, a la vez que la disfrutas arrastrado por la autenticidad de cuanto te rodea.

Fermoselle es pueblo medieval como pocos y lo testifica con su estructura:

Las calles, angostas, quebradas y sinuosas en extremo, trepan con dificultad sobre el desnivel en el que se asientan y lucen unas denominaciones tan evocadoras como: el Guapo, la Callejina, la Amargura, el Mesón, las Tenerías. Algunas, como la Nogal, el Montón de Tierra o la Cuesta de San Juan, mantienen su empedrado original como ejemplo de la prestancia que tuvieron en otros tiempos todas las arterias del casco antiguo. Y qué decir del entramado laberíntico de las callejuelas en las Palomberas, antigua judería, donde se confunden el principio y el fin.

Sus sugerentes rincones, silenciosos y mágicos, enredan en un aura, entre misteriosa y diabólica, que impiden seguir avanzando. Hay que introducirse en el Callejón de la Cárcel o en el Corral de Concejo para entender de verdad la aseveración.

No faltan los miradores, magníficamente adaptados para contemplar cualquiera de los puntos, tanto paisajísticos como urbanos, que desde ellos se divisan en perfecta conjunción. Ahí están el Castillo, el Torojón, el Terraplén, las Peñas, los Barrancos, las Escaleras. Sus vistas panorámicas no dejan indiferentes a cuantos se acercan a sus lugares de emplazamiento.

Y qué decir de sus viviendas, construidas de mampostería o cantería, aprovechan la base de roca para utilizarla como cimientos, disponiéndose muy juntas y formando pasos estrechos, como en la calle las Tenerías, donde los aleros parecen querer darse la mano. Puertas minúsculas de madera dan acceso a las innumerables bodegas, ¡hasta 1.400 tiene contabilizadas un vecino!, verdaderos refugios pétreos donde antaño se elaboraban los conocidos caldos de los Arribes. Algunas, como las del Pulijón, se ofrecen como reclamo a los visitantes siendo uno de los activos turísticos de la localidad.

El conjunto estaba rodeado de murallas en la época medieval, quedando en pie una puerta conocida por el Arco.

Todo esto y mucho más se aportó para que Fermoselle fuese declarado Conjunto Histórico Artístico el 24 de octubre de 1.974

Fuentesaúco

Fuentesaúco

Fuentesaúco se encuentra al sureste de la provincia de Zamora, en un lateral del valle del río Guareña, asentado a 803 m de altitud sobre una suave ladera que desciende hacia el curso del Arroyo de San Pedro, a 41,4 Km. de la ciudad de Zamora y a 34,2 Km. de Salamanca, adecuadamente comunicado a ambas ciudades mediante una red de autobuses que opera de lunes a viernes. Fuentesaúco está situado en la comarca de La Guareña, en la que centraliza muchos de los servicios de la misma, por lo que es considerada como cabeza comarcal.

La economía de Fuentesaúco está dominada principalmente por el sector primario, en gran medida por la agricultura y en la ganadería, dando lugar a la existencia de ciertas empresas de la industria agroalimentaria, centradas en la transformación de productos cárnicos y lácteos.

La agricultura de la zona, principalmente, es extensiva basada en los cultivos de secano, sobre todo cereales, aunque también es importante la cantidad de suelo dedicada al regadío. También hay que destacar los garbanzos, agrupados en la denominación de origen Garbanzo de Fuentesaúco, así como el cultivo del espárrago, de más reciente introducción. La ganadería está dominada por instalaciones intensivas en los sectores lácteo y porcino.

Puebla de Sanabria

Puebla de Sanabria

Puebla es un municipio situado en el noroeste de la provincia de Zamora, a 113 km de la capital provincial, y enclavada en la comarca natural de Sanabria. El término municipal incluye las localidades de Puebla, Castellanos, Robledo y Ungilde. El municipio, que tiene una superficie de 81,39 km², cuenta según el padrón municipal para 2016 del INE con 1.460 habitantes y una densidad de 17,94 hab./km². Destaca el notable nivel de conservación de su patrimonio paisajístico y medioambiental, de características similares a las del cercano espacio natural protegido del parque natural del Lago de Sanabria.

Su casco urbano se encuentra en un territorio al que la naturaleza ha dotado de especiales características defensivas, modeladas a lo largo de los siglos por el arroyo Ferrera y los ríos Tera y Castro, que le han dado su especial fisonomía de espigón. Además, su ubicación estratégica junto a la frontera con Portugal, hizo de esta plaza que desde antiguo fuera una villa aforada, fortificada y amurallada, lo que le dio un notable protagonismo en la formación histórica del territorio que le rodea. Fue sede de un notable poder militar, eclesiástico y político que a lo largo de los siglos generó un rico patrimonio arquitectónico y monumental que en 1994 llevó a que la villa fuera declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de conjunto histórico.

Toro

Toro

Su término se encuentra situado al sureste de la provincia de Zamora, en plena vega del Duero, a unos 33 km de Zamora, la capital provincial. Cuenta con una extensión total de 325 km², dato que sitúa a este municipio como el de mayor superficie de su provincia, al ocupar algo más de un 3% de su territorio, y uno de los mayores de Castilla y León.

Toro es una ciudad histórica y monumental. La ciudad es reflejo de su notable papel histórico, de especial relevancia entre los siglos XII y XVI, en la que fue sede real y lugar de celebración de Cortes. Su casco histórico acoge auténticas joyas monumentales, entre las que destaca la Colegiata de Santa María la Mayor. En sus calles se percibe la imbricación de distintas etapas de su desarrollo histórico, siendo aún identificable la traza y los elementos clave de la estructura urbana fundacional, junto con el de otras etapas posteriores de su desarrollo. Otro de los elementos clave en la configuración de su estructura urbana es su emplazamiento sobre un accidente orográfico significativo, consistente en una considerable elevación del terreno y su ubicación próxima al Duero.

La ciudad ejerce una notable función de cabecera comarcal sobre un área rural circundante de 19 municipios, el denominado Alfoz de Toro, de los que 13 están situados al norte del río Duero y 6 al sur. Por su tamaño, es un núcleo intermedio, con un volumen de población significativo para la media de Castilla y León y que contribuye decisivamente con sus más de 9 000 habitantes a aproximar la densidad comarcal a la que existe en el conjunto regional, cumpliendo su papel de cabeza de comarca de su área funcional.3?

El río Duero se configura como el elemento central del relieve y la morfología del municipio, atravesando el término de este a oeste. El río ha ejercido un drenaje espectacular del territorio de su amplio valle, que en algunos puntos puede superar los 6 km de anchura, determinando su particular fisonomía de terrazas, laderas, abarrancamientos y fondos de valle. El municipio se extiende por encima y debajo del río, con tierras principalmente cubiertas de viñedos, con las que se ha generado una cultura vitícola de alta calidad que se ha protegido con laDenominación de Origen Toro. A pesar de que su suelo cuenta con una alta ocupación por actividades agrícolas, el territorio municipal presenta importantes áreas protegidas que incluyen un lugar de importancia comunitaria (LIC), una zona húmeda catalogada y un monte de utilidad pública (MUP). 

Villalpando

Villalpando

Localizado en el valle del Valderaduey, en el kilómetro 236 de la A-6. Destaca por su riqueza cerealista, la cabaña de ovino y la producción de quesos.

El municipio es atravesado por el río Valderaduey y por el río Navajos (o arroyo Bustillo o Ahogaborricos) que desemboca en el anterior en un punto cercano a la villa.

La gran riqueza histórica del pueblo se evidencia en la multitud de monumentos que esconden sus calles. Destacan entre ellos los restos de las imponentes murallas - y fortificaciones —hoy tristemente desaparecidas en la mayoría de su trazado— de las que sin embargo se conservan dos de las puertas monumentales, ‘la puerta de San Andrés’ —la emblemática ‘Puerta Villa’— y la ‘puerta de Santiago’, así como el ‘castillo de los Velasco’.

Igualmente debe ser destacada la ‘iglesia de Santa María la Antigua’ -(último cuarto del siglo XII), en ruinas desde 1933 y monumento histórico-artístico nacional desde 1935, de la que se mantiene el majestuoso conjunto de la cabecera triabsidial, la potente torre del campanario (realizada sobre el lienzo de la muralla), y restos de sus muros y pilares, así como de sus pretiles (espacio singular del pueblo conocido como ‘los Petriles’), que evoca la 'Porta Nigra' de Trier (Tréveris) en Alemania, y la iglesia de san Tirso en Sahagún (León).

Dentro de los grandes monumentos del pueblo debe ser nombrada la gran ‘Plaza Mayor’, de más de 2.000 m², espacio rectangular porticado que incluye el ‘Ayuntamiento del municipio’.

De gran interés son el «convento de San Antonio de Padua» (de Clarisas), el ‘hospital del Espíritu Santo’ y las iglesias de ‘San Nicolás de Bari’ (último cuarto del siglo XII), arruinada en 1989 y reconstruida en la actualidad, ‘San Pedro’, fundada en el último cuarto del siglo XII, de cuya construcción sólo resta el muro del altar y los inicios de la espadaña (originariamente una torre-campanario de la muralla, como la de Santa María), construida en su mayoría, sin embargo, poco después, durante el primer cuarto del siglo XIII, el monasterio de San Lorenzo, probablemente del primer cuarto del siglo XIII, situado extramuros, arruinado totalmente sólo conserva la torre de su iglesia, quizá obra defensiva del último cuarto del siglo XII y, finalmente, ‘San Miguel’, en ruinas aunque con restos de su espadaña y naves.

Los días 15 y 16 de agosto se celebran las fiestas patronales de San Roque, con uno de los encierros de toros por el campo más antiguos de España.

El 8 de diciembre tiene lugar la fiesta de la Inmaculada, celebrada con una gran hoguera.

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El pueblo más bello 2018

Buscamos el pueblo más bello de Castilla y León por su belleza, su patrimonio, su cuidado en todas sus calles, fachadas y ornamentos.

El pueblo más bonito por aclamación.

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