Poblaciones de Valladolid (de 1.000 a 10.000 hab.)


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Cabezón de Pisuerga

Cabezón de Pisuerga

Su situación, su historia, su arte, su naturaleza y su gastronomía, la convertido en uno de los municipios más bellos de toda la provincia.

El puente del S. XVI de nueve ojos nos da la bienvenida a Cabezón de Pisuerga, y una vez dentro podemos admirar la Iglesia renacentista de Nuestra Señora de la Asunción (S. XVI) y el monasterio de Santa María de Palazuelos.

Gastronómicamente es un pueblo con bastante tradición. Para empezar un buen lechazo, acompañado de vino de la tierra y con unas deliciosas pastas artesanas.

Al estar junto a la Ribera del Pisuerga, es un municipio que ofrece también la posibilidad de efectuar diversas caminatas no sólo a través de dicha ribera, sino que la ascensión hasta parte de "Los Cortados" que caen sobre el río puede hacer de un día rutinario, un día asombroso.

Cigales

Cigales

Entre un hermoso paisaje de viñedos, surge la visión del pueblo de Cigales.

Los primeros documentos que hablan de la Villa de Cigales son del siglo XII.  Poco a poco, este bello  asentamiento va creciendo y ya en los siglos XIII, XIV y XV "era grande su importancia", según se lee en las crónicas de la época.

La plaza Mayor y la Iglesia de Santiago acompañan en belleza a los edificios del Ayuntamiento y del antiguo hospital de San Juan Evangelista.

De la plaza Mayor salen calles radiales que van a desembocar al trazado de lo que fue la muralla medieval. En algunas de estas calles y en otras adyacentes se conservan todavía hermosas fachadas y casas blasonadas, testigos de la importancia que adquirió la localidad durante siglos.

Pero Cigales es mundialmente famoso por sus bodegas: construcciones tradicionales excavadas en la tierra, con zarceras —respiraderos— de piedra o de ladrillo.

Además de las bodegas hay otras construcciones también excavadas en la tierra que llenan de asombro a visitantes y curiosos. Son auténticas casas trogloditas o cuevas-vivienda que han servido de hogar familiar hasta finales del siglo XX.

Íscar

Íscar

El pueblo se halla enclavado al pie de un imponente espigón de los páramos calizos, sobre el que se asienta su vieja fortaleza. En este lugar elevado, dominando la llanura pinariega surcada por los ríos Cega, Pirón, y Eresma, construyeron los primitivos moradores de Íscar un castro fortificado hacia el año 2000 a.C.

El castillo de Íscar tiene una espectacular torre del homenaje, de planta pentagonal con contrafuertes cilíndricos, y edificado sobre excelente piedra de sillería. Todo el conjunto se encuentra hoy en día usado para la elaboración de cerveza artesana "La Loca Juana", cuya fábrica alberga el recinto en su interior. Desde este mirador natural e histórico se contemplan las más bellas vistas imaginables de la comarca Tierra de Pinares.

Pero Íscar posee otros atractivos monumentos, como la Iglesia de Santa María, de estilo románico-mudéjar  y declarada monumento nacional;  la Iglesia de San Miguel (una construcción originaria de estilo románico del tercer cuarto del siglo XI) o El Humilladero: un hermosos y pequeño templo del siglo XVI .

Matapozuelos

Matapozuelos

Lo primero que llama la atención es la inmensa torre de la Iglesia de Santa María Magdalena. Es un edificio del siglo XVI, aunque la portada y la torre son del XVIII. Está declarada bien de interés cultural.

Otra bella construcción es la Ermita de Sieteiglesias. El entorno donde se encuentra es un pequeño paraíso, gracias a la cercanía del río y a la exuberante vegetación.

Pero Matapozuelos no es solo bello en su conjunto, por sus monumentos o su entorno; sino también por la gastronomía. Matapozuelos  es la “capital del conejo”, título que ostenta desde hace diez años. La iniciativa de un hostelero del municipio, secundado después por otros establecimientos, logró identificar la especialidad de la carne de conejo a la brasa con esta villa.

Medina de Rioseco

Medina de Rioseco

Medina de Rioseco, declarada Conjunto Histórico, presume de tener uno de los más ricos legados patrimoniales de Castilla y León. El Casco Histórico riosecano, con la magnífica Rúa y sus emblemáticos soportales, constituye una de las joyas de la arquitectura urbana de la región.

Muchas de sus calles poseen soportales, destinados a albergar las mercancías de los mercaderes que acudían a sus famosas ferias. Los conjuntos mejor conservados se sitúan en la Calle Mayor, también conocida como La Rúa, la Calle de La Sal y la Calle de Los Lienzos.
La ciudad aún conserva un interesante conjunto de viviendas construidas siguiendo las normas de la arquitectura popular de Tierra de Campos. La mayoría construidas a base de ladrillos de adobe, que cierran los huecos del entramado de vigas de madera. Con pisos volados sobre canecillos mudéjares lobulados o aquillados, propios de las viviendas de los siglos XV, XVI y XVII. Algunas residencias de familias más pudientes y los edificios civiles lucen hermosos blasones en sus fachadas.

Sus importantes monumentos y colecciones de arte sorprenden al viajero. Famosas son sus iglesias de porte catedralicio, como la Iglesia de Santa María de Mediavilla, la Iglesia de Santiago Apóstol, la Iglesia de Santa Cruz, la Iglesia de Santa Clara, el Convento de San José, la Ermita de Castilviejo; o la arquitectura militar del castillo y la muralla de la ciudad. 

Nava del Rey

Nava del Rey

Nava del Rey está situada en las inmensas llanuras del sudoeste de la provincia, rodeada de la belleza de pinos y viñedos.

 Sobresale la enorme torre de la Iglesia parroquial de los Santos Juanes conocida como la "Giralda de Castilla". Construcción realizada entre los siglos XVI y XVIII en estilo predominantemente renacentista, aunque también podemos observar el estilo gótico existente en la cabecera, en el barroco de la sacristía y la torre.

En la parte trasera de esta iglesia, se ubica la Ermita de la Vera Cruz, edificio barroco del siglo XVII, con espadaña. En su interior guarda diversos pasos de la Semana Santa como el "Jesús Nazareno" o el "Ecce Homo".

Frente a la iglesia, se encuentra el Ayuntamiento, un sobrio edificio del siglo XVIII de estilo barroco. Otros edificios de interés son, el Convento de las Hermanas Capuchinas de los Sagrados Corazones, el antiguo Convento de los Padres Agustinos,  el Hospital de San Miguel y la Ermita de Nuestra Señora de la Concepción, construida originariamente en el siglo XVI en estilo gótico, con añadidos barrocos. Allí se halla un precioso merendero, perfecto para completar un magnífico día y realizar fantásticas fotos.

Olmedo

Olmedo

 A la Villa de Olmedo se la conoció con el apelativo popular de los "siete sietes", pues tuvo siete iglesias, siete conventos, siete plazas, siete fuentes, siete arcos o puertas de entrada, siete pueblos dentro de su alfoz y perteneció a siete casas de realengo, pero sobre todo es conocida universalmente por la inmortal obra de Lope de Vega, "El Caballero de Olmedo": "Quien señor de Castilla quiera ser, a Olmedo de su parte ha de tener".

Entre los lugares fundamentales de Olmedo están el Parque Temático Mudéjar de Castilla y León. Pero Olmedo tiene dentro de sí decenas de monumentos, edificio y rincones singulares como el Monasterio de la Concepción, con su  reja románica en forma de mariposa; la Iglesia de Santa María del Castillo, construcción gótica del siglo XVI con su famoso relicario del siglo XVI que contiene 49 bustos con reliquias en su interior;  la actual sede del Ayuntamiento, antiguo convento de Nuestra Señora de la Merced Descalza; el antiguo ayuntamiento, actual Casa de la Villa; el Palacio de la Chancillería o Torre del Reloj; el templo de San Miguel; la Casa de los Dávila; la Iglesia de San Andrés, (mudéjar del siglo XIII) declarada monumento histórico artístico; el Monasterio de Madre de Dios; la escultura del Caballero de Olmedo y el recurso turístico "El Palacio del Caballero"; el antiguo lavadero o la fuente del Caño Nuevo son sólo algunas de las paradas obligadas.

El municipio cuenta además con aguas mineromedicinales en el Balneario Villa de Olmedo y un entorno privilegiado para disfrutar de la naturaleza.

Peñafiel

Peñafiel

Cualquier momento es bueno para visitar Peñafiel, descubrir sus monumentos centenarios y ver la Plaza del Coso, un recinto que data de la época medieval y que sigue albergando festejos taurinos ahora, en pleno siglo XXI. No es necesario que sea fin de semana para caminar por las estrechas calles de la villa y disfrutar del olor procedente de la madera quemada que calienta a los peñafielenses durante el invierno. Tampoco es imprescindible que sea verano para degustar un lechazo al horno de leña regado con los mejores caldos de la Ribera del Duero

Peñafiel es, en sí mismo, un auténtico museo al aire libre. No obstante, el visitante puede acercarse a la cultura y al arte peñafielenses adentrándose en cualquiera de sus  museos como el archiconocido Museo Provincial del Vino, ubicado en el espectacular castillo, el Museo de Arte Sacro, el Aula de Arqueología o la Casa de la Ribera y Cosovisión

Portillo

Portillo

Portillo es un enclave excepcional de Castilla y León. Destaca su excepcional castillo del siglo XV y el «mirador de Portillo» desde el que se consiguen unas de las vistas más espectaculares de la región, al obtener una impresionante panorámica de los distintos pueblos del entorno, del Cerro de San Cristóbal, de parte de la ciudad de Valladolid, del inmenso mar de pinares del Valle del Duero y del castillo de Íscar que se distingue hacia el Sur.

Portillo no es sólo un pueblo bello por cómo se ve, sino por lo que se ve desde él. Portillo conserva también  parte de sus «murallas» de piedra del siglo XIII que aún conserva una de sus puertas de entrada.

Portillo cuenta aún con tres de las siete hermosas iglesias que llegó a tener: La de Santa María (siglo XVI), la de San Esteban (reedificada en el siglo XVIII), y la de San Juan Bautista, (del siglo XVI) y actualmente convertida en bar.

Portillo resulta un pueblo acogedor, en el que poder pasar varios días disfrutando de su arte, su cultura y su entorno, con unas vistas que quedarán fijas en la  retina del visitante para siempre.

Quintanilla de Onésimo

Quintanilla de Onésimo

Quintanilla de Onésimo disfruta de una belleza singular, no sólo por sus edificaciones, sino también por su localización, su entorno paisajístico y su relación con el Duero.

Entre su caserío se levanta la Iglesia de San Millán, de estilo renacentista, del siglo XVI, de la cual se conserva con gran orgullo el ábside y el retablo manierista de Jerónimo Vázquez y Giralte.

También en la calle central del pueblo, antigua carretera nacional que une Valladolid con Soria, se encuentra la Ermita de San Roque, también renacentista y del siglo XVI, con una talla de Cristo de tamaño mayor de lo normal del mismo siglo, así como tres esculturas de papelón de relicarios.

Otros edificios de interés son la Casa de Cultura: antiguo caserón del siglo XIX, de piedra junto al río, propiedad de los marqueses de Pesquera en su tiempo, y el antiguo molino.

Como monumento de gran interés, está el puente renacentista del siglo XVI que sirve para unir las poblaciones de Olivares de Duero y Quintanilla. Es el único puente sobre el Duero desde Tudela hasta Peñafiel.

En su entorno se conservan antiguas tejeras, chozos de pastor y un silo de grano, y es peculiar el conjunto de  Fuente de la Aceña, formado por un molino del siglo XVI y una antigua fábrica de harinas. En Quintanilla de Onésimo arranca el Canal del Duero, junto al puente renacentista. El río mismo posee un gran encanto paisajístico y natural, con un excelente bosque de Ribera y dos islas fluviales, una de ellas unida a la orilla mediante pasarela.

La localidad ofrece la posibilidad de realizar tres rutas de senderismo: la ruta entre el río y el Canal del Duero, (que nace en el centro del pueblo); la ruta del monte, que sigue el trayecto de una antigua cañada; y la ruta de la Ribera, siguiendo el curso del río. Durante estas rutas, se pueden hacer unas magníficas fotos en el canal o en el río, desde los páramos.

Simancas

Simancas

El conjunto urbano de Simancas –declarado Conjunto Histórico Artístico- se eleva sobre un pequeño montículo que se abate y se deja caer sobre una de sus laderas hacia la orilla del Pisuerga. Destaca  el Archivo Histórico-Nacional (siglo XV), considerado como uno de los archivos históricos más importantes del mundo.

El entramado urbano de Simancas es un laberinto de hermosas calles pequeñas, recortadas y estrechas donde nos toparemos con  otros edificios de relevancia, como la Iglesia del Salvador;  la fachada del ayuntamiento, de estilo neoclásico del siglo XVIII, o la fachada del hospital de estilo renacentista del XVI.

Desde el mirador de Simancas se puede contemplar una increíble perspectiva de la Ribera del Pisuerga, y un espectacular horizonte que deja contemplar la silueta de la Cordillera Central. Justamente en la Ribera del Pisuerga  se ubica otra de las principales construcciones de la localidad: el impresionante puente medieval de diecisiete arcos, orgullo de la localidad.

Tordesillas

Tordesillas

Tordesillas conserva con orgullo vestigios de la muralla de piedra y ladrillo que rodeaba esta hermosa población y  su puente medieval en piedra de sillería con diez ojos de arco apuntado y tajamares en los pilares. Pero si algo llama la atención en esta villa es su entramado urbano. Se organiza a partir de dos calles perpendiculares que, siguiendo el esquema de los campamentos romanos, terminan en la plaza Mayor; uno de los mejores ejemplos de plaza típica castellana. Su estructura actual data del siglo XVII. Es un perfecto cuadrado al que acceden las entradas de cuatro calles. Está toda ella porticada y las casas de dos pisos de altura tienen abajo los locales de las tiendas. Las fachadas presentan grandes ventanales y balcones, diseñados especialmente para presenciar desde ellos las fiestas y los espectáculos.  Entre otros tesoros indispensables de Tordesillas hay que resaltar la Iglesia de Santa María, las Casas del Tratado de Tordesillas y el Palacio fortificado de los Alderete.

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El pueblo más bello 2017

Buscamos el pueblo más bello de Castilla y León por su belleza, su patrimonio, su cuidado en todas sus calles, fachadas y ornamentos.

El pueblo más bonito por aclamación.

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